La construcción busca remontar dos años de caída libre

La construcción perdió 62.000 empleos formales desde fines de 2023 en uno de los peores colapsos sectoriales. El rebote económico aún no alcanza al rubro, que espera recuperación de la inversión pública y privada.
La construcción argentina atraviesa una crisis sin precedentes en las últimas décadas. Desde finales de 2023, el sector perdió más de 62.000 empleos formales, una cifra que representa entre el 14% y 15% de la fuerza laboral registrada. Este golpe ha sido particularmente brutal si se considera que la construcción explicó por sí sola un tercio de los 200.000 puestos de trabajo destruidos en toda la economía durante ese período, consolidándose como el rubro más castigado por el ajuste macroeconómico.
La magnitud de la debacle contrasta incluso con la caída de la industria manufacturera, que perdió 66.500 empleos. El problema radica en la dependencia histórica del sector respecto de la inversión pública y privada. La paralización de las obras públicas, combinada con tasas de interés elevadas y un financiamiento restringido, generó el colapso de los proyectos privados. Cuando falta obra pública y se congela la inversión privada, sectores intensivos en mano de obra como la construcción no tienen escapatoria.
Sin embargo, hay luz al final del túnel. Los datos del INDEC muestran que la economía comenzó a recuperarse a partir del segundo trimestre de 2024, después de tocar fondo en los primeros meses del año. La minería, impulsada por Vaca Muerta y el litio, junto con la agricultura, ganadería e intermediación financiera, lideran el rebote. Pero la mejora no llegó por igual a todos lados: la construcción sigue en rojo.
Los especialistas coinciden en que la reactivación del sector dependerá de tres variables clave: la recuperación de la inversión pública nacional, la reactivación de créditos hipotecarios para la construcción privada y la estabilización macroeconómica que permita a las familias volver a confiar en proyectos inmobiliarios. Sin estos tres pilares, el empleo en obras seguirá descendiendo.
El sector vive con incertidumbre. Mientras sectores como minería y energía despegan, la construcción espera señales claras del gobierno sobre cuándo llegará el plan de obras públicas que reactive el motor del empleo en las obras. Los 62.000 trabajadores desocupados desde noviembre de 2023 son un recordatorio de que, sin inversión, la construcción no tiene futuro.

